Correo del Caroní
Ya no es solo la criminalización de la protesta social, con un marcado mensaje que exige transformaciones en el Gobierno nacional; ahora el brazo de hierro del orden también se impone al sector laboral de Guayana.
Las formas y cuidados con los que la administración de Hugo Chávez manejó los conflictos en la Siderúrgica del Orinoco Alfredo Maneiro (Sidor) contrastan con las medidas de su heredero Nicolás Maduro, que frente a un nuevo escenario de conflictividad laboral apela a la fuerza demostrada no solo en la imposición de un contrato colectivo, sino en la represión sistemática para amainar el espíritu reivindicativo del sindicato más importante del país: el Sindicato Único de Trabajadores de la Industria Siderúrgica y sus Similares (Sutiss).

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